Pandemia sensual
JLLM
En el Laboratorio de Investigación Viral del Estado, el cataclismo originado por un temblor de 7.5 grados Richter, vibrando desaforadamente en una furia tectónica, qué en su martillar, sacudió los siete pisos del edificio destrozando el área de Experimentación Hormonal, principalmente en los sitios de resguardo biológico.
El personal técnico se apresuró a verificar los daños: comprobaron que la cápsula que resguardaba al virus que afecta a las glándulas suprarrenales y a las gónadas ⏤el agente HDP100⏤ estaba destrozada y se había derramado su contenido, esparciéndose por el piso. El Doctor Higgins, biólogo encargado del proyecto sólo alcanzó a decir: “algo muy grave va a suceder…”
Días después, varios de los técnicos se reportaron enfermos con síntomas de alteración hormonal. Cuando se presentaron a trabajar, denotaban características fenotípicas contrarias a su sexo: las biólogas comenzaron a tener cambios físicos y comportamientos de tipo masculino: crecimiento de barba, bigotes y el tono grave y profundo de su voz. Y, en los hombres el hablar tipludo, engrosamiento de caderas y el incipiente crecimiento del busto fue motivo de burlas del personal. Estas se tornaron en pánico cuando la mayoría de las trabajadoras y trabajadores fueron afectados. El mal llegó a las familias, a la población general, al país y al mundo. Los gobiernos declararon una pandemia y destinaron recursos para desarrollar una vacuna.
La industria de ropa, la de cosméticos y espectáculos, se adaptaron rápidamente a la situación, aumentando considerablemente sus ganancias: hombres lampiños, maquillados, con vestidos estampados, trajes sastres, zapatillas y tacones. Mujeres barbadas de traje y corbata...
Comportamientos sociales invertidos: ¡Un caos!...
Después de dos años de investigación, miles y miles de millones de dólares gastados, los laboratorios lograron desarrollar la vacuna. Los gobiernos de los países lograron inmunizar a la mayoría de la población…
Un caos ordenado en el que el “grupo antivacunas” prefirió conservar el estatus adquirido y disfrutar el cambio que el destino les deparó. 28/05/26
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