jueves, 12 de junio de 2014

La posesión



La posesión


Pólux


"Soy un hombre intranquilo, nervioso,
muy nervioso; pero no estoy loco, como
dicen los médicos..."
Médium
Pío Baroja

Le sonreí al amigo de Román a través de ella. Percibí que  notó el gesto raro y se asustó. No sé transmitir sentimientos humanos y ellos, lo notan. Mi sonrisa es extraña, ausente, como si no  perteneciera al cuerpo que la emite; el gesto mecánico de una marioneta burlándose del mundo de los vivos. La existencia simulada, alegría agria de lo etéreo.
             la posibilidad de cambiar de cuerpo me resulta atractiva. Ella fue el vehículo que me permitió materializarme. La poseí por su alta sensibilidad y poca resistencia a mi dominio incorpóreo. Sin embargo, el muchacho representa un reto: un ser fuerte, combativo e independiente, que me permitirá disfrutar una existencia material convertida en hombre.
            Tengo que llamar su atención, buscar un medio para poseerlo, incautar su espíritu, dominar su resistencia, aniquilar su voluntad. He esperado tanto, que no me importa hacerlo más. El tiempo es invento de los humanos, para nosotros sólo espacios y los cruzamos sin dificultad.
            Ya no viene a visitar a Román, percibe mi presencia, mis intenciones. Tiene miedo. Lo enfermaré  para forzarlo. Le haré padecer un mal que lo mantenga en cama y  ponga grave, que obligue a su amigo a presentarse en esta casa.
            utilizaré la telequinesia para inducirlo a prestar atención e ir capturando su mente. Por medio del fluido psíquico enviaré energía a la campana de la puerta y la haré sonar para que investiguen. Lo haré todos los días hasta controlar su mente.
            Llevó una semana repiqueteando en la entrada. En un principio acudían a abrir, asomaban y salían a la calle a buscar quién tocaba. Después, sospecharon que les estaban jugando una broma y salían corriendo. Al no encontrar a nadie, dejaban entreabierto para sorprender al bromista. Optaron por quitar el cordón a la campana y a pesar de eso, la sigo haciendo sonar. Esto los espantó, y el amigo de Román, aterrorizado al comprender que estaba presenciando un fenómeno superior a su  entendimiento, escapó despavorido.
            He logrado mi objetivo, ya estoy dentro de él. No se ha enterado aún. Me siento fuerte y firme en este cuerpo joven. Me posesiono lentamente de todo el organismo. Comienza a sentir mi presencia por las vibraciones en su cerebro; inicio con un movimiento trepidatorio imperceptible y se agudiza causando fuertes dolores de cabeza. Es necesaria esa agitación para dominar por completo al cerebro. Sin embargo, se resiste y su cuerpo combate mi intento de posesión. Es una lucha desgastante que al final voy a ganar, como siempre.
            Lo llevaron al psiquiatra y después de los exámenes correspondientes, le diagnosticaron esquizofrenia. Esto me permite actuar con libertad dentro de él y justificar ante los demás sus actitudes.

Llevo años conviviendo con él; sigue sosteniendo la defensa de su cordura ante familiares, amigos, médicos, y en el hospital en que residimos. No le gusta que lo fotografíen porque a veces aparezco junto a su imagen. Es mi espíritu exhibicionista que no puedo controlar. Me pasó desde mi anterior huésped. Tampoco se mira en los espejos porque me ve sonreírle y al parecer me detesta. Estamos correspondidos, pienso cambiar de huésped.
            Estoy aburrido, para divertirme lo pondré irascible, lo estimularé con desesperación, ansiedad y coraje. ¡Ya está¡ Se volvió un energúmeno, ya golpeó a dos compañeros y a los enfermeros, queriendo controlarlo lo están persiguiendo por los jardines del hospital. Me divierte que se haya saltado la barda y escapado. Ya corrió dos cuadras y acaba de atrapar a un policía  por la espalda,  le quitó el arma y... ¡Se la puso en la sien!... ¡No lo hagas!... ¡No!
            —¡Adiós cabrón!... ¡Bang!

10 de junio de 2014

           



  

miércoles, 4 de junio de 2014

El diario

El diario

Recurro a mi diario como un católico a su confesor.
David Mitchell

Lunes 12
Ellos creen que por ser mis padres saben qué me conviene, desprecian a Arnoldo porque es pobre. Creo firmemente en su amor y por primera vez en mis treinta y cinco años confío plenamente en un hombre. Nunca es tarde para otorgar tu confianza, me dijo, y lo recalca día con día. Hace un mes que lo conozco y pareciera que fuera de toda la vida. ¡Lo amo!

Martes 13
Al salir del trabajo, Arnoldo me llevó a pasear al bosque y escondidos entre los viejos árboles me acarició provocativamente. Me besó por todo el cuerpo y exploró con dedos ágiles las partes íntimas de mi ser. Nunca había sentido tanto gozo. Acostados bajo un árbol, con la ternura que le caracteriza, me pidió una prueba de amor. En contra de mi religión y mis creencias, estaba dispuesta a dársela; esperaba que en un hotel me iniciara en el rito amoroso. Mas no, con lágrimas en los ojos confesó que tenía un problema económico momentáneo, que lo resolvería la próxima semana, y me pidió prestados mis ahorros, prometió pagar los mismos intereses que el banco. Confío en él,  mañana extenderé el cheque.

Miércoles 14
Arnoldo pasó en la mañana por el cheque y lo cambió de inmediato para pagar las diferencias en sus negocios. Me dice que la próxima semana cobra unos pedidos y me paga el capital e intereses. Me da cargo de conciencia recibir intereses por el préstamo, pero él insistió.
            Tan lindo Arnoldo, me envió un gran ramo de rosas rojas al trabajo. Nos queremos y pensamos casarnos pronto, ya lo platicamos. ¡Qué emoción!  

Jueves 15
No les he contado a ellos que le presté dinero a Arnoldo. Seguramente si se enteran, tendrán más armas para criticarlo.
            Es raro, pero Arnoldo no se comunicó en todo el día. Creo que le ha costado un poco de trabajo arreglar los asuntos pendientes. Lo extraño. Quiero platicarle que tuve un sueño erótico con él. Se va a emocionar. Espero no me dé pena comentárselo.

Martes 21
Estoy desesperada. He tratado de comunicarme con Arnoldo y no lo encuentro. Fui a su trabajo y dicen que no lo conocen. No  entiendo, aunque él me había advertido que por la secrecía de sus operaciones, los empleados tienen órdenes de negar conocerlo.
            Sin saber qué hacer, le comuniqué a mis padres la desaparición de Arnoldo y el préstamo de mis ahorros.
            Mi padre comprensivo, me consoló y me dijo que no me preocupara, de algo habría de servir ser director de la Policía Judicial.
           
Sábado 24
Hoy me tranquilicé un poco al informarme mis padres que el dinero prestado ya estaba depositado en mi cuenta. Supongo que Arnoldo cobró anticipadamente el monto que le debían. Resultó un poco extraño que no vinieran incluidos los intereses. No importa, si ya depositó el capital, creo que pronto aparecerá él.

Domingo 25
Casi me desmayo de la impresión al enterarme en la celebración de la misa, del accidente  automovilístico que sufrió Arnoldo y de su trágica muerte. He llorado toda la tarde. No comprendo mi mala suerte, Arnoldo es el tercero de mis novios que muere accidentado.
            Mis padres, atribulados y con el deseo de que me reponga del trance por el que estoy pasando, me están organizando un crucero por las islas griegas.




viernes, 23 de mayo de 2014

El mundo al revés

El mundo al revés


Quede al revés o al derecho,
 lo que se hizo ya está hecho.
Anónimo


Sonaron los tambores de alerta y el lago se llenó de canoas, de gritos manifestando odio hacia los invasores que estaban cercados en el palacio de Axayacatl. Los españoles trataron de burlar el cerco y salir combatiendo con dirección de Tlaxcala. Cargados con lo que pudieron robar del tesoro de Moctezuma Xocoyotzin huían de la furia de los guerreros aztecas y sus aliados; los soldados tropezaban mientras combatían,  y  tiraban las joyas a la laguna en el acto desesperado de salvar su vida. El lago se cubrió de negrura, la mancha de embarcaciones avanzaba como hormigas, vallando la salida de los invasores. La masacre tintó de rojo las zonas litorales;   combatientes y animales heridos saturaban el ambiente con gritos y gemidos de dolor. Obstaculizaban la huida restos humanos diseminados en el campo de batalla; numerosas bestias despanzurradas relinchaban de dolor tratando de levantarse y huir de esa vorágine incomprensible de odio y ambición. La sangre hacía pastosa y resbaladiza la superficie, imposibilitando el caminar o correr sobre ella. Los españoles fueron diezmados, y Hernán Cortés tuvo que rendirse ante Cuitláhuac, jefe del ejército mexica.
El pueblo pedía el sacrificio de los invasores, quería sangre para ofrecerla a Huitzilopochtli; anhelaba venganza: destazar, masacrar a los invasores, desaparecer aquella inmundicia humana que alteró la vida de la ciudad; quería acabar con esos semidioses que habían traído enfermedades y muerte.
            El Consejo de Ancianos deliberó toda la noche. Y en la madrugada, teñido el lago de rojo, de olor a muerte y destrucción, pululado de aves carroñeras disputándose la podredumbre del ambiente; de cadáveres flotando como tulillos o chalupas, de chozas quemadas y humeantes que oscurecían el horizonte, dio su veredicto: No más muertes, necesitamos aprender sus costumbres, su cultura...
            Así, los agresores sobrevivientes fueron esclavizados y obligados a mostrar a los jóvenes mexicas la crianza de animales domésticos traídos por ellos: aves, cerdos, borregos, cabras, burros y caballos; a enseñarles la extracción y manejo de los metales duros; la elaboración de armas de fuego, la fabricación de pólvora y proyectiles; el uso de la rueda en el transporte; el papel y la imprenta. Los escasos mandos sobrevivientes instruyeron al enemigo en el manejo de armas occidentales. Cortés abandonó su soberbia y prepotencia ante el convencimiento firme de un látigo lacerante. Se convirtió en instructor de los ejércitos y estratega en los combates que el pueblo mexica emprendía para establecer su dominio en tierras lejanas.
            Tenochtitlán se recuperó, los mexicas afirmaron su autoridad sobre todas las tribus del continente. Con la utilización de armas españolas, sojuzgaron la rebeldía de los pueblos y conformaron la gran civilización que floreció en los siguientes lustros.
            Conforme extendían su autoridad por tierra, iniciaron la fabricación de embarcaciones de mayor calado, para agilizar el comercio y establecer la flota guerrera que resguardara sus costas.
            En el Calmecac se estudiaba, aparte de las materias tradicionales, las culturas extranjeras. Ante la necesidad de ser eficientes en la administración de territorios tan vastos, se optó por crear nuevos procesos e instrumentos que facilitaran el trabajo; se instauró un instituto encargado de desarrollar armamentos. Diseñaron innovadores artefactos de guerra, mortíferas máquinas que centuplicaron su poderío destructivo, permitiendo que varios decenios después del episodio de la Noche Triste en la gran Tenochtitlán, se contara con armamento avanzado, un ejército y armada disciplinados, capacitados en estrategias militares, integrados por combatientes bravíos, comprometidos con la nación, y ardientemente motivados por el recuerdo.
           
Cuitláhuac Tlapoloani ¾el conquistador¾ tomó la decisión, y el Consejo de Ancianos lo apoyó, de invadir a España, con la finalidad de colonizarla como ellos habían pretendido hacerlo con las tierras mexicas. Se formó una gran flota de guerra con navíos armados y de transporte de tropas. Meses después, partieron de la playa de Chalchihuecan, lugar dónde había desembarcado Cortés en abril de 1519. La salida fue apoteósica. Poblaciones enteras se volcaron a despedir a los guerreros, que los saludaban desde lo alto de las embarcaciones agitando sus penachos con plumas multicolores y algunos, luciendo vistosas capas de piel de jaguar. Los más intrépidos llegaban a quitarse sus maxtles (taparrabos) moviéndolos sin rubor por encima de la cabeza, y sonreían a sus familiares que los apoyaban lanzándoles flores. El sonido de los teponaztlis y huehuetls de guerra invadía el ambiente; los chichitles y tlapitzalis los acompañaban con música de viento, armonizando la rudeza de las graves percusiones. A una seña del caudillo, el barco insignia lanzó un bufido ensordecedor e inició la aventura…

Un guía alto, delgado, moreno cobrizo, de nariz recta, ojos y cabello oscuros, dirigía la palabra al grupo de turistas que lo rodeaban en la parte alta de la pirámide y  escuchaban atentos:
            —Esta es la pirámide del Templo Mayor de Madrid, fue construida sobre una iglesia católica hace tres siglos en honor de nuestro dios Huitzilopochtli, cuando el ejército mexica conquistó al país que llamaban España.